Si hace cuatro o cinco años alguien nos dice que el sector inmobiliario español se encontraría como está ahora, no lo habríamos creído. En pleno boom inmobiliario, cuando se iniciaban 800.000 viviendas anuales, se vendía absolutamente todo y los precios no parecían tener tope, las cooperativas de viviendas vivían su vía crucis particular, incapaces de competir en un mercado voraz.
Hoy en día, podemos decir sin dudar que las cooperativas van a liderar la salida de la crisis inmobiliaria, especialmente en Madrid, donde éstas protagonizarán más del 70 por ciento de los desarrollos urbanísticos. Valdebebas, el desarrollo estrella del momento, es la prueba palpable, así como Los Molinos- Buenavista en Getafe, Arroyo del Fresno o Nuevo Tres cantos.
Como ya sabemos todos, el principal problema al que se enfrentan las promotoras para sacar adelante sus proyectos es la falta de financiación. Pues bien, si existe alguna posibilidad de que bancos y cajas financien operaciones, es si éstas van de la mano de una cooperativa o comunidad de bienes.
El riesgo del préstamo no recae sobre un solo promotor, sino que se reparte entre todos los socios o comuneros. Si la futura promoción cuenta con todos los futuros propietarios y las correspondientes aportaciones que hayan hecho para adquirir el suelo, tendrá más posibilidades de conseguir financiación. Además, conviene que la promotora o gestora que esté detrás de esa cooperativa tenga sus cuentas saneadas, demuestren su profesionalidad y experiencia y sepan trasladar estos puntos a las entidades financieras. Porque hoy en día, ni siquiera tener una promoción cubierta asegura conseguir financiación, pero contar con un colectivo solvente aumenta la viabilidad a ojos de los bancos.
Otro factor a tener en cuenta es la bajada de los precios de suelo, que favorece la compra de parcelas por parte de cooperativas que cuenten con aportaciones de sus socios. Antes, los precios eran tan altos que las cooperativas no podían competir con las grandes empresas promotoras. El camino que les quedaba era la promoción de vivienda protegida, que en pleno auge inmobiliario, tuvo resultados prácticamente testimoniales.
El renacer de las cooperativas impone nuevos retos para las sociedades gestoras que las respaldan.
Fuente: http://bit.ly/z858FW
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Feliz Navidad a todos mis amigos de Tumblr
No se progresa mejorando lo que ya esta hecho, sino esforzándose por lograr lo que aún queda por hacer. KHALIL GIBRAN
fotografía: http://bit.ly/i6qfKb
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Los suecos lo llaman “arrendamiento-propiedad”. Es una tercera vía, un camino intermedio, una solución híbrida, equidistante entre los dos regímenes de tenencia tradicionales que conocemos por estas latitudes, el alquiler y la propiedad. Las cooperativas de vivienda en alquiler suecas tienen un poco de cada uno de estos dos regímenes de uso. Las cooperativas, los edificios de viviendas, son propiedad de sus asociados en su conjunto, como en cualquier cooperativa industrial o de servicios, pero sin embargo los cooperativistas no pueden “comprar y vender” su piso, físicamente su parte no puede ser segregada -porque , entre otras cosas, en Suecia, hasta la fecha, no existe ley de propiedad horizontal que permita dividir un inmueble sin partir la parcela matriz en subparcelas-, sino que disfrutan del derecho a alojarse en arrendamiento en su vivienda.
Edificio de viviendas plurifamiliar en Bellavista
Promotor: Residencial Belair S. Coop. And.
Arquitecto: Ignacio Capitán Carmona
Gestiona: Claves de Gestión Urbana
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Edificio Astramar en Jerez de la Frontera
Promotor: Astramar S. Coop. And.
Proyectos: Arquermo Arquitectos
Gestión: Claves de Gestión Urbana
Si, puede ser parte de la solución en estos momentos. Pero cuidado con algunas gestoras. Mejor contar con empresas que tengan experiencia.
http://bit.ly/aSYsqz
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